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miércoles, 16 de enero de 2013

Cognición y emoción: ¿independientes?

Introducción

Jeffrey A. Gray publicó en 1990 una revisión sobre los sistemas cerebrales que median la cognición y la emoción.

El estudio de la emoción y la cognición en animales


Parecería lógico pensar que emoción y cognición son procesos independientes; tanto desde el punto de vista fenomenológico, como desde el punto de vista de sistemas cerebrales. Sin embargo, Gray comienza su artículo explicando que en experimentos animales con benzodiacepinas (una clase de medicamentos que se utiliza para tratar trastornos de ansiedad) la clave de su efectividad está en la reducción de la inhibición comportamental que normalmente produce un estímulo que se asocia con dolor o castigo. Sin embargo, él sustenta que los tests o pruebas que se utilizan para comprobar dicha "inhibición comportamental" bien podrían ser cognitivos o bien de emoción (por ejemplo, se utilizan pruebas de aprendizaje y memoria).

Teorías de la emoción...¿y la cognición?

Luego discute Gray el desarrollo conceptual de las teorías psicobiológicas de la emoción. Por ejemplo, puntualiza Gray que los primeros teóricos como James, Lange y Cannon buscaban características especiales de la experiencia emocional en las actividades del sistema nervioso autónomo y del sistema endocrino. Sin embargo, dice Gray, un problema de estas teorías era la falta de especificidad de las manifestaciones fisiológicas para cada tipo de emoción. Después, Schachter (1966) pudo demostrar experimentalmente que más importante que el estado fisiológico periférico es la atribución o evaluación cognitiva que hace el sujeto, de lo que pasa a su alrededor. Dice Gray que otro cambio importante vino con la propuesta de Mowrer (1947) sobre evitación activa, específicamente, en la evaluación que se hace de los reforzadores.

Emoción y aprendizaje por asociación: Mowrer

En la propuesta de Mowrer especialmente, dice Gray que el concepto de emoción está ligado indisolublemente con el aprendizaje del comportamiento evitativo y, por ende, con los demás procesos cognitivos que subyacen tal aprendizaje. Puntualiza entonces el autor que la "tradición" de Mowrer se apoya sobre dos presunciones: (1) que un estímulo reforzador elicita la emoción y (2) que subgrupos de estímulos reforzadores pueden definir estados emocionales distintos. Añade Gray un tercer punto: que a cada estado emocional le corresponde un sub-sistema cerebral separado, así como hay un sistema visual separado del sistema olfativo, por ejemplo.

El modelo de Gray

El modelo de Gray (1982) postula la existencia de tres sistemas de emoción fundamentales: Un sistema de aproximación comportamental (BAS; Behavioral Approach System), un sistema de lucha/huída (FFS; Fight/Flight System) y un sistema de inhibición comportamental (BIS; Behavioral Inhibition System).

La manera como Gray propone que están conectados los sistemas cerebrales es bastante compleja, por lo cual remito al lector al artículo original. Sin embargo, baste con mencionar que algunas de las estructuras del BAS son la corteza sensoriomotora, la corteza prefrontal, la corteza entorrinal, el sistema septo-hipocampal, la amígdala, el globus pallidus dorsal y ventral, y el núcleo accumbens, entre muchas otras. Con respecto al sistema de lucha o huída, algunas de las estructuras son el sistema septo-hipocampal, la amígdala y el hipotálamo medial, entre otras. Finalmente, con respecto al sistema de inhibición BIS, los tres bloques estructurales principales son la formación hipocampal, el área septal y el circuito de Papez.

La actividad del sistema BIS es la más fuertemente relacionada con la ansiedad. Recordemos que, como se mencionó al principio, los estudios con benzodiacepinas en animales permitieron "detectar" este fenómeno de inhibición comportamental. Por otro lado, propone Gray que la actividad de FFS podría corresponderse con el miedo o rabia humanas. Finalmente, la actividad de BAS estaría relacionada con el "subidón" que experimentan los adictos a las drogas y con la naturaleza adictiva de las drogas. Esto último debido al efecto de liberación de Dopamina en el núcleo Accumbens.

Conclusión

Concluye Gray recordando que al principio fue inesperado y un poco ilógico que se mostrara que la ansiedad "mejorara" la cognición. ¿Cómo se mostró? A través de los experimentos en animales con ansiolíticos, los cuales disminuían la atención. Esto hay que interpretarlo con cuidado, pues no significa que una persona ansiosa tenga mejor cognición. Lo que significa, es que el sistema de inhibición comportamental, debido a las estructuras cerebrales que atañe, produce una respuesta tripartita de inhibición comportamental, incremento del arousal (o nivel de activación cortical) e incremento de la atención. Pero no en general, sino hacia los estímulos que son considerados potencialmente peligrosos o amenazantes (Ejemplo: En la casa, durante la noche, escuchas un ruido similar a un portazo. Te quedas quieto entonces a agudizar otra vez el oído y a prestar atención a otras posibles señales de peligro. Ahí está actuando el BIS y es lo que se activaría constantemente en personas con trastornos de ansiedad). El BIS, entonces, favorece la supervivencia al frenar la actividad que traemos y aumentar la atención sobre el entorno. Otra cosa es que continuamente experimentemos activación del sistema BIS o, como lo evaluamos, ansiedad.

Bueno, ese fue el "resumen", digamos, del artículo de Gray, 1990. Como vimos, los límites entre cognición y emoción no están tan demarcados como a veces los pretendemos hacer ver en Psicología o en Medicina o en cualquier otro campo que involucre al ser humano. Los límites no están demarcados, no porque cognición y emoción sean lo mismo, sino porque comparten estructuras y -aun- sistemas cerebrales. Para sustentarlo, Gray propuso los tres sistemas de emoción que vimos.

Referencia: Gray, J. A. (1990) Brain Systems that Mediate both Emotion and Cognition. Cognition and Emotion, 4 (3). pp. 269-288. 

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