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miércoles, 23 de enero de 2013

Competencia y cooperación: ¿Qué actividad cerebral suscitan?

Jean Decety y colaboradores publicaron en 2004 en NeuroImage un trabajo de resonancia magnética funcional sobre las bases cerebrales de comportamientos sociales tales como la cooperación y la competencia. Veamos de manera general de qué trató su estudio y qué encontraron con él. 

Introducción

Decety et al. comienzan su artículo exponiendo que tanto la cooperación como la competencia implican anticipar el comportamiento del otro, lo cual, a su vez, requiere la capacidad de "mentalización", o sea, la capacidad para explicar y predecir el comportamiento del otro al poder atribuirle estados mentales (tales como pensamientos, deseos, creencias, e intenciones) diferentes a los propios (Flavell, 1999). Según los autores, aunque hay evidencia de regiones corticales relacionadas con la interacción social, se desconoce la contribución específica de esas mismas regiones durante la cooperación y la competencia.

Objetivo

En consecuencia, Decety et al. se propusieron investigar las bases neurales de esos dos procesos cognitivo-sociales (cooperación y competencia) en los mismos individuos mientras interactuaban en situaciones sociales controladas y mientras se les hacía resonancia magnética funcional.

Método

En este estudio participaron 12 voluntarios entre 21 y 28 años, quienes debían resolver una tarea visuo-espacial bajo tres condiciones: solos, con la ayuda de otro jugador (condición de cooperación; otro investigador) o contra otro jugador (condición de competencia; otro investigador). A los participantes se les dijo que jugarían "en línea" con otro participante que estaba en otro lugar. Cuando estaban en el escáner (donde se les hacía la resonancia) y antes de jugar, los participantes veían vídeos de los jugadores en los que éstos se presentaban y decían en qué rol iban a jugar, competidor o compañero. La tarea se daba por turnos en los que los jugadores tenían que mover fichas en la pantalla por medio de un teclado, solos, con la ayuda de otro o contra otro.

Resultados

Las activaciones en distintas regiones cerebrales se sintetizan en la siguiente tabla, marcando con una "x" las condiciones en las que se activaron y entre paréntesis si la activación fue bilateral o en qué lado específicamente.



Cooperación vs. independiente
Competencia vs. independiente
Cooperación vs. competencia
Competencia vs. Cooperación
Corteza parietal superior
X (Bilateral)
X (Derecho)
X (Izquierdo)

Corteza parietal inferior
X (bilat.)
X (Der.)


Giro frontal superior
X (bilat.)
X (Der.)

X (Der.)
Ínsula anterior
X (no especificado)
X (bilat.)
X (bilat. No sólo anterior)

Área motora suplementaria
X (Izq.)



Precuneus

X (bilat.)


Corteza prefrontal medial

X (Der.)

X (bilat.)
Cíngulo anterior

X (Der.)


Cíngulo posterior


X (bilat.)

Corteza frontal anterior


X (Der.)

Corteza orbitofrontal medial


X (Izq.)

Lobulillo parietal inferior



X (Der.)

Discusión

Según Decety et al., en ambos estados mentales en que se requería un pensamiento interpersonal estratégico -el de cooperación y el de competencia- se observó activación de la corteza parietal superior derecha y del giro frontal superior. Concluyen los investigadores que la activación en dichas regiones se debe, probablemente, al incremento en las demandas ejecutivas y atencionales durante las condiciones en las que hay que controlar las propias jugadas en relación con las de otra persona. Agregan los investigadores que ambas condiciones de interacción social también involucraron a la ínsula anterior, una región que se ha relacionado con la atribución de acciones a uno mismo.

Por otro lado, al comparar las condiciones de cooperación y competencia, Decety et al. observaron que la cooperación se asociaba a un incremento en la activación de la corteza frontal anterior izquierda, así como de la corteza orbito-frontal. Resaltan los autores el hecho de que la corteza orbito-frontal ha sido implicada con el control motivacional del comportamiento dirigido a metas (Tremblay y Schultz, 1999). 

La competencia, por su parte, se relacionó con activación en la corteza parietal inferior derecha así como en el giro frontal medial y el giro frontal superior izquierdo. Explican los investigadores que la activación parietal inferior derecha puede deberse a que durante la competencia se resalta más la distinción entre "yo" y "otro". Además, argumentan que el incremento significativo de la activación en la corteza prefrontal medial durante la competencia podría reflejar en parte el incremento de la demanda en el procesamiento ejecutivo.

Conclusión

Con base en los hallazgos de su estudio, Decety et al. concluyen que además de las regiones implicadas en el procesamiento de la diferencia yo/otro (por ejemplo, la porción anterior de la ínsula), otras regiones cerebrales se activan dependiendo de la naturaleza de la interacción social. En el caso de interacciones de cooperación se observa la corteza orbitofrontal derecha, asociada con el incentivo social que propicia la cooperación. En el caso de interacciones de competencia se da un incremento en la actividad prefrontal medial, debido a que se requieren recursos adicionales de mentalización (o capacidad de entendimiento y explicación del comportamiento del otro).


Bueno, este fue la presentación resumida del artículo de hoy. Como nos mostraron Decety y su equipo de investigadores, el cerebro responde de manera un tanto diferente cuando estamos ante una situación de interacción social competitiva a cuando es de cooperación. En general, interactuar con otros en un juego activa la porción anterior de la ínsula; en particular, si es un juego en el que competimos con otro se activan además regiones prefrontales mediales -para que pueda darse el "entendimiento" de las jugadas del otro-, mientras que si jugamos en el mismo equipo con un compañero, tiende a activarse adicionalmente de manera lateralizada (derecha) la corteza orbitofrontal -asociada con el incentivo socia de estar cooperando con otro-. En síntesis, el cerebro muestra que los recursos y análisis neurales son diferentes al jugar acompañado que al jugar solo, así como al jugar con alguien que al jugar contra alguien. De ahí que podamos llevar a cabo un juego exitosamente y asumir el rol que tengamos, es decir, no cooperar con el contrincante ni hacerse daño uno mismo o competir con el compañero de equipo. ¡Imagínense lo complejo que debe ser el procesamiento cuando un jugador antepone al cooperativismo de equipo, estados emocionales, creencias o recuerdos contra un compañero! Además del resultado desastroso para el equipo. 

PD: Quienes tengan acceso al artículo podrán consultar las bonitas imágenes de la activación cerebral (No he querido publicar imágenes o tablas directas de los artículos por motivos de derechos de autor y esos asuntos legales). Las referencias a otros autores, que puse en el texto, fueron tomadas directamente del artículo y pueden ser consultadas allí directamente. Fue sólo para ilustrar que dichas ideas no provenían de los autores del artículo, sino de otros investigadores. Gracias.

Referencia: Decety, J., Jackson, P.L., Sommerville, J.A., Chaminade, T, and Meltzoff, A.N. (2004). The neural bases of cooperation and competition: an fMRI investigation. NeuroImage, 23, pp. 744-751.

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