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viernes, 25 de enero de 2013

Control inhibitorio, ¿a los 2 años?

En 2011, Katherine C. Morasch y Martha Ann Bell publicaron en Journal of Experimental Child Psychology un estudio sobre el papel del control inhibitorio en las expresiones fisiológicas y comportamentales de la función ejecutiva de niños pequeños.

Introducción
Comienzan Morasch y Bell su artículo exponiendo que el control inhibitorio es un componente central de las funciones ejecutivas que consiste en la habilidad para inhibir o retrasar de manera activa una respuesta dominante, con el fin de alcanzar una meta. Agregan las autoras que dicha definición comparte muchos elementos con la definición de Mary Rothbart de control inhibitorio temperamental. El control inhibitorio basado en el temperamento, según Rothbart, es una forma única de auto-regulación que emerge hacia el final del primer año de vida y se refiere a la modificación consciente del comportamiento, incluyendo comenzar o continuar actividades no deseadas y detener o evitar actividades deseadas o placenteras (Rothbart, 1989). Por otro lado, las autoras resaltan que el control inhibitorio ("ejecutivo") se puede estudiar en el laboratorio con niños pequeños con medidas de conflicto, de demora y de colaboración.

Objetivo
Con este estudio Morasch y Bell se propusieron investigar el papel que juega el control inhibitorio en niños pequeños. Para tal fin, primero exploraron las relaciones entre las expresiones de control inhibitorio en el laboratorio y las basadas en el temperamento. Posteriormente, exploraron los patrones fisiológicos cerebrales de cambio, asociados con las diferencias inter-individuales en las habilidades de control inhibitorio.

Método
En este estudio participaron 81 niños pequeños (38 niñas) entre los 24 y los 27 meses de edad (media: 25 meses). Mientras se les hacía el electroencefalograma (EEG) a estos niños, se les hizo también la tarea de conflicto y la evaluación de colaboración. Por último, se les realizó la tarea de demora de crayones. 

   -En la tarea de conflicto (A, no B), los niños debían recordar dónde se había puesto un objeto atractivo, inhibiendo la respuesta automática de escoger el sitio donde previamente se había puesto [parece demasiado fácil la tarea, pero -como lo observó Piaget- a niños muy pequeños les cuesta trabajo "desengancharse" de la posición donde siempre se ha escondido un objeto (B), a pesar de que objetivamente ven que se esconde en un lugar diferente (A)]. El lugar al que primero miraba el niño fue codificado como respuesta. 
   -En la tarea de demora del crayón, el niño no debía tocar una caja de crayones que estaba junto a una hoja de papel, mientras el experimentador estaba fuera por 60 segundos. En esta ocasión se codificó la latencia para tocar la caja (o tiempo que se demoró el niño en tocar la caja).
   -En la tarea de colaboración se tuvo en cuenta la aceptación de los electrodos de EEG. Es decir, si el niño colaboró mientras se le ponía el gorro, se le colocaba el gel conductor, se hacían las pruebas de impedancia y se dejaba el gorro puesto durante todo el protocolo. En este caso se codificó la aceptación o rechazo de los electrodos (en cualquier momento del experimento).

Por otro lado, el control inhibitorio temperamental se midió a través del cuestionario de comportamiento de la niñez temprana (ECBQ, del inglés Early Childhood Behavior Questionnaire; Putnam et al., 2006). La capacidad verbal se evaluó a través de un cuestionario donde las mamás indicaban la producción de palabras y estructuras gramaticales. El EEG se realizó en 16 sitios del cuero cabelludo (8 de la derecha y 8 de la izquierda) y se enfocó en la banda de frecuencia de 6 a 9 Hz.

Resultados
En primer lugar, Morasch y Bell no encontraron diferencias entre sexos en ninguna de las medidas de control inhibitorio, así como tampoco en el lenguaje o en los valores de potencia del EEG. En segundo lugar, las investigadoras encontraron que una mayor calificación que hacían las madres del control inhibitorio temperamental de sus hijos estaba asociada con un mejor  desempeño en tareas de conflicto y de demora, con una capacidad verbal más alta y con una mayor colaboración (en la aceptación de electrodos). Por otro lado, Morasch y Bell pudieron establecer que las tres dimensiones de control inhibitorio (conflicto, demora y colaboración) junto con la capacidad verbal explicaron 29% de la variación en el control inhibitorio temperamental. Finalmente, otro hallazgo importante fue que el EEG correspondiente sólo a la región frontal lateral (electrodos F7/F8) estuvo relacionado con el desempeño en las tareas inhibitorias.

Discusión
Según las autoras, de acuerdo con sus hallazgos, el desempeño en tareas de laboratorio de control inhibitorio (conflicto, demora y colaboración) estuvo asociado con el control inhibitorio temperamental en niños pequeños, tal como lo reportaron sus madres. Además, el control inhibitorio temperamental también estuvo relacionado con los cambios en el EEG; específicamente con la disminución, de la línea de base a la tarea, del EEG frontal lateral.

Comentario
Bueno, este fue la presentación del artículo de hoy. Como nos mostraron Morasch y Bell, aún un concepto tan global como "control inhibitorio temperamental" (es decir, control inhibitorio como un rasgo del temperamento) como lo observa una madre, se relaciona efectivamente con la capacidad que muestra el niño para inhibir una respuesta automática y cambiarla por una más apropiada en un contexto determinado. Además, un cambio en la actividad eléctrica cerebral, específicamente frontal lateral, también explica que un niño sea percibido con una mayor o menor capacidad de inhibición o auto-regulación. 

En síntesis, aun en niños de alrededor de los 2 años de edad las áreas frontales se ven implicadas cuando se requiere control inhibitorio en la resolución de un conflicto de respuestas; además, dicha capacidad de control inhibitorio puede observarse también como un rasgo del temperamento. 

Para terminar, cabe preguntarnos: ¿qué tiene más peso en la variación individual en el control inhibitorio, la herencia o el ambiente? ¿Predicen esas variaciones expresiones comportamentales relacionadas con, por ejemplo, la agresión, la cual requiere fuerte control inhibitorio? ¿Refleja dicho cambio en la actividad eléctrica frontal una percepción del conflicto, una inhibición de la respuesta automática o el comando para ejecutar la respuesta apropiada, o alguna otra propiedad de la tarea? Gracias a Morasch y Bell por permitirnos estas preguntas.

Referencia: Morasch, K.C. and Bell, M.A. (2011). The role of inhibitory control in behavioral and physiological expressions of toddler executive function. Journal of Experimental Child Psychology, 108, pp. 593-606.

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