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martes, 22 de enero de 2013

Entendimiento de intenciones con respecto a la acción

En 2009, Sabine Hunnius, Harold Bekkering y Antonius Cillessen publicaron un artículo acerca de la asociación entre el entendimiento de la intención y la cooperación entre pares en niños pequeños.

Introducción


Comienzan Hunnius et al. exponiendo que la emergencia en los niños del juego cooperativo ha sido descrito como uno de los hitos del desarrollo social, ya que marca uno de los puntos de partida de implicación con los pares. Lo que estos investigadores proponen es que para actuar conjuntamente con un par, los niños necesitan percibir aquello a lo que los pares están atendiendo, con el fin de poder ser capaces de entender sus intenciones o predecir sus acciones. 

Objetivo

Con este estudio buscaban investigar si las habilidades socio-cognitivas en infantes o niños pequeños están vinculadas con la calidad de su comportamiento cooperativo con un par, por un lado, y, por otro lado, con el éxito al completar juntos una tarea.

Método

Hunnius et al. estudiaron 19 díadas o parejas, 6 de dos niños, 5 de dos niñas y 8 mixtas. Los niños eran de 19 meses de edad en promedio. Primero, ambos niños de la pareja, de manera separada, observaron una serie de películas en las cuales una modelo expresaba su gusto o disgusto por dos objetos diferentes (primera parte) y luego expresaba que tomaría uno de ellos (segunda parte), para después, efectivamente tomarlo. Los investigadores tuvieron en cuenta la mirada del niño (a través de un aparato especial para eso) para determinar si éste tenía miradas anticipatorias a uno de los objetos, expresando así una expectativa acerca del objeto que la modelo iba a tomar. Después, se llevó a cabo la tarea de cooperación. En esta tarea los niños debían deslizar una pelota por un tubo y dejarla salir por el extremo inferior del mismo. Para eso, los niños debían simultáneamente abrir la tapa del tubo, sostenerlo inclinado e insertar la pelota. Por lo tanto, el juego sólo podía jugarse de manera cooperativa. En esta tarea los investigadores tuvieron en cuenta los comportamientos prosociales o de afiliación, los comportamientos antagonistas o negativos y la tasa de éxito en la ejecución de la tarea.

Resultados

Hunnius et al. encontraron que, en general, durante la fase ambigua (en la que la modelo expresaba que iba a tomar un objeto, sin decir exactamente cuál) los niños miraban más al objeto que la modelo expresaba que le gustaba más, que al que ella expresaba que no le gustaba. Como lo expresan los autores, este resultado indica que los niños anticipaban con mayor frecuencia el objetivo correcto (el objeto que gustaba a la modelo) y no el incorrecto (el objeto que no gustaba). Por otro lado, durante la tarea de cooperación, Hunnius et al. encontraron que cada niño tuvo en promedio entre uno y dos intentos de cooperación para resolver la tarea. Finalmente, otro hallazgo importante fue que los comportamientos antagonistas en las díadas o parejas, así como la frecuencia de éxitos en la tarea tendieron a ser dependientes entre díadas. Es decir, que el comportamiento de uno influyó el comportamiento del otro. Los intentos fallidos, así como los comportamientos de afiliación no fueron dependientes entre la díada.

En el nivel individual, las medidas de entendimiento de la intención correlacionaron positivamente con los comportamientos de afiliación, y negativamente con los comportamientos antagonistas. En el nivel de análisis de la pareja, las medidas de entendimiento de la intención no correlacionaron significativamente con ninguna de las medidas de desempeño cooperativo.

Discusión

Con base en sus hallazgos, Hunnius et al. afirman que la capacidad de los niños pequeños para entender las intenciones de otros se asoció con cómo interactuaron con sus pares, pero no con qué tanto éxito tuvieron en la tarea de cooperación. Además, afirman Hunnius et al. que aunque los niños pequeños se influenciaron mutuamente en los comportamientos antagonistas y no en los de afiliación, sí se influenciaron mutuamente en cuanto a que aprendieron del compañero a mejorar su desempeño (por ejemplo, teniendo éxito al realizar la tarea).

La conclusión principal a la que llegaron Hunnius et al. con este estudio es que el entendimiento de la intención en niños pequeños está estrechamente relacionado con el comportamiento que muestran durante una tarea de cooperación; de manera que entre mayor el entendimiento de intenciones para la acción, mayor es el comportamiento prosocial que despliegan.


Bueno, este fue el artículo del día. Este me parece un estudio muy bonito y muy bien diseñado. Por supuesto, se "lee mejor" en el original, así que si pueden consultar la referencia original, está súper recomendado. El mensaje que nos dejan Hunnius et al. es, entonces, que ser capaces de "predecir" la acción del otro -utilizando como fuente la expresión verbal de su pensamiento, que hace el otro- es un aspecto que contribuye de manera significativa a la expresión o al despliegue de comportamientos prosociales. La pregunta o preguntas que siguen son, entonces, ¿cómo se explican las diferencias individuales en el entendimiento de la intención: es innato o es aprendido? ¿Podríamos entrenar el entendimiento de la intención en un niño? ¿Cómo podríamos entrenarlo? Ojalá este tema nos dé mucho para pensar,  reflexionar y proponer.


Referencia: Hunnius, S., Bekkering, H., Cillessen A.H.N. (2009). The Association Between Intention Understanding and Peer Cooperation in Toddlers. International Journal of Developmental Science, 3 (4). pp. 368-388.

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