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jueves, 17 de enero de 2013

Funciones ejecutivas de preescolares

En 2011, Li Qu presentó en la Journal of Experimental Child Psychology un estudio acerca de las funciones ejecutivas que muestran los preescolares durante el juego en conjunto.

Introducción

El desarrollo temprano de las Funciones Ejecutivas (FEs) está vinculado a la teoría de la mente, a la regulación de la emoción y a las capacidades sociales. Trabajar con otra persona puede facilitar el desempeño de los niños tanto en el nivel cognitivo como afectivo. Cognitivamente, porque los niños pueden aumentar su nivel de conciencia sobre la meta esencial de la tarea. De manera afectiva, porque les puede permitir a los niños aumentar su nivel de disfrute de la actividad. El estudio de Qu se enfocó sobre el aspecto cognitivo.

Objetivo

El estudio de Qu se propuso investigar el impacto que tienen sobre las FEs compartir las metas de una tarea, durante una actividad pasiva de cooperación (o sea, sin comunicar o intercambiar ideas entre los miembros del equipo). Con el experimento 1 (Exp. 1) Qu buscaba saber si la inclusión de otro jugador facilitaba el desempeño de un niño en la tarea "Más es menos" (LIM; Less-Is-More) [que se explicará más adelante]. Con el Exp. 2, Qu se propuso investigar si poner el énfasis sobre una meta específica podía contribuir al efecto de facilitación (o mejora del desempeño del niño).

Experimento 1

16 niños de 41,3 meses aproximadamente y 19 de 51,1 meses. Los niños fueron asignados aleatoriamente a una de dos condiciones: en solitario o con otro jugador pero dividiendo ganancias.

La tarea "Más es menos" (LIM; Less-Is-More) mide en niños las FEs que implican un conflicto (Carlson, Davis, & Leach, 2005). En esta tarea a los niños se les muestran dos bandejas, una con muchos objetos y la otra con pocos objetos atractivos para el niño. La idea es que los niños señalen la bandeja que quieren para ellos. Sin embargo, ellos recibirán la otra bandeja, la que no señalaron. Entonces, los niños tienen que aprender a señalar la bandeja que no quieren, para poder recibir la que quieren. Esto se hace 16 veces.

En la versión en solitario de la tarea, el niño, por supuesto, jugaba solo y recibía todas las cosas de la bandeja para él solo. En la versión con otro jugador pero dividiendo ganancias, el niño jugaba con un adulto (un experimentador) y se dividían las ganancias entre los dos.

En este experimento, Qu encontró que lo niños de 4 años lo hicieron mejor (es decir, ganaron más objetos o premios) que los de 3 años. Además, que los niños con la versión de dos jugadores lo hicieron mucho mejor que los que jugaron en solitario. Finalmente, Qu también encontró que hubo un efecto de aprendizaje -o sea, que se equivocaban menos- a lo largo de los 16 ensayos de la tarea sólo en la versión de dos jugadores. Entonces, de este experimento concluye Qu que jugar con otra persona sí facilita el control ejecutivo, quizás porque la presencia de otro jugador hace que el niño sea más consciente del objetivo del juego. Así entonces, concluye Qu, cuando el objetivo resalta más, el niño puede ser más capaz de enfocarse y resistir otras tentaciones (por ejemplo que señale directamente la bandeja que quiere).

Experimento 2

Este experimento lo realizó Qu porque, aunque encontró por el Exp. 1 que era "mejor" jugar con otra persona que solo, no se sabe si lo que mejora el control ejecutivo es que el niño enfatice una ganancia individual o, en cambio, una ganancia colectiva.

En este experimento participaron 44 niños de 42,3 meses en promedio y 52 niños de 53.5 meses. En este caso, los niños fueron asignados a una de tres versiones: en solitario, con otro jugador compartiendo o con otro jugador como oponente. En las dos versiones de otro jugador, el experimentador le hacía énfasis al niño al decirle qué bandeja quería él que ellos ganaran (versión compartiendo) o que qué bandeja quería el niño ganar para él (versión oponente). Es decir, el énfasis se hacía en la meta del equipo o en la meta del individuo.

Qu encontró, principalmente, que en la versión de oponente los niños lo hicieron mejor que en la versión en solitario. Entonces, concluye Qu que el énfasis en la ganancia individual puede mejorar el control ejecutivo de preescolares.

Discusión

Qu puntualiza que los resultados de sus dos experimentos mostraron que al jugar con otro individuo los niños mejoraron su control comportamental. Además, que dicho mejoramiento o "efecto de facilitación" se daba en un contexto de competencia por recursos con el otro jugador y no en un contexto de compartir o de un "nosotros". Concluye Qu que este último hallazgo quizás se deba al hecho de que tanto los niños de 3 como los de 4 años de su estudio no hubieran desarrollado completamente una intencionalidad "colectiva" o de "falsa creencia" (ella, por supuesto, midió estos constructos). La conclusión final la pone la autora en su título: "Dos es mejor que uno, pero 'mío' es mejor que 'nuestro'".

Bueno y este fue el resumen del artículo de Li Qu en 2011. Como mensaje nos queda que el trabajo en equipo mejora el funcionamiento ejecutivo -al menos en control inhibitorio- de niños preescolares; probablemente de niños más grandes también. ¿Por qué? Dice Qu porque el objetivo se hace más visible y el niño puede resistir mejor las "tentaciones", en este caso, las tentaciones de seguir una respuesta automática. La pregunta que sigue es: ¿Es lo mismo que el otro miembro del equipo sea de mayor "funcionamiento ejecutivo" que uno a que sea del mismo nivel? En otras palabras, ¿cómo lo habrían hecho estos niños preescolares si hubieran jugado con otro niño de su edad como compañero, en vez de con un adulto?

Referencia original: Qu, L. (2011). Two is better than one, but mine is better than ours: Preschoolers' executive function during co-play. Journal of Experimental Child Psychology, 108. pp. 549-566.

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