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viernes, 1 de febrero de 2013

Agresión reactiva: claves sociales y violación de expectativas

James R. Blair en 2004 publicó un artículo sobre los posibles roles de la corteza orbitofrontal en la modulación del comportamiento antisocial. A continuación veremos sólo la presentación de un fragmento de su artículo, el correspondiente a "agresión reactiva" [¡Nos quedará pendiente, para una futura entrega, el tema de agresión instrumental!].

Introducción
En la agresión reactiva (o agresión afectiva) un evento amenazante o frustrante dispara el acto agresivo e induce enojo. En la agresión instrumental, por otro lado, -también conocida como agresión proactiva- hay un propósito y la agresión se utiliza como el medio para cumplir dicho propósito. Sin embargo, aclara Blair, no siempre es sencillo caracterizar la verdadera naturaleza de los episodios de agresión (Bushman & Anderson, 2001), lo cual hace que no siempre funcione la distinción entre agresión reactiva e instrumental.

De acuerdo con los datos derivados de los estudios de neuroimagen, pacientes que presentan agresión reactiva muestran un funcionamiento frontal reducido que no se ha observado en pacientes que presentan predominantemente agresión instrumental.

Corteza orbitofrontal en la agresión reactiva
Blair expone que la corteza orbitofrontal (COF) está implicada en al menos dos procesos que modulan a los sistemas sub-corticales que median la agresión reactiva:

   (1) El procesamiento de expectativas de recompensa e identificación de si tales expectativas han sido violadas o no (Rolls, 2000). La frustración, frecuentemente vinculada a la agresión reactiva (Berkowitz, 1993), ocurre después de la iniciación de un comportamiento dirigido a lograr una recompensa esperada, pero con la subsecuente ausencia de tal recompensa. Blair sugiere, entonces, que la COF puede incrementar la actividad neuronal en los sistemas sub-corticales que median la agresión reactiva cuando la recompensa esperada no se obtuvo; si la recompensa se obtuvo, por otro lado, la COF suprimiría dicha actividad en los sistemas sub-corticales.

   (2) El cambio en la respuesta social (Blair & Cipolotti, 2000). Este proceso enfatiza el rol de las claves sociales en la modulación del comportamiento social. De acuerdo con Blair, el sistema de "cambio en la respuesta social" (CRS) se activa con:
        - Las expresiones de enojo de otros individuos
     - Otras expresiones de valencia negativa (p. ej., la mirada que precede al sentimiento de vergüenza o quizás las expresiones de disgusto de los otros)
        - Situaciones asociadas con desaprobación social

Con respecto al sistema de CRS, Blair sugiere que la modulación que éste  ejerce sobre la respuesta comportamental se da en función de la posición del animal en una jerarquía de dominancia; de tal suerte que si la expresión de enojo proviene de un individuo de "mayor rango" en la jerarquía de dominancia, la agresión reactiva se suprimirá. En otras palabras, si la confrontación va a ser con individuos más dominantes, la agresión reactiva se inhibe.

Según Blair, entonces, la agresión reactiva está mediada por áreas amigdalinas mediales, hipotálamo medial y la mitad dorsal de la sustancia gris periacueductal (Gregg & Siegel, 2001; Panksepp, 1998).

La amígdala modularía tales sistemas en función de la presencia de claves o de amenaza o placenteras. Por su parte, la COF modularía estos sistemas en función de las claves socio-emocionales y del conocimiento de la posición de los otros en la jerarquía de dominancia en ese momento.

Conclusión
La corteza orbital frontal está implicada en la modulación de la agresión reactiva. Dicha corteza no "inhibe" la agresión reactiva, sino que aumenta o disminuye la probabilidad de su ocurrencia en función de las claves sociales presentes en el ambiente.

Referencia: 
Blair, R.J.R. (2004). The roles of orbital frontal cortex in the modulation of antisocial behavior. Brain and Cognition, 55. pp. 198-208.


Comentario
Bueno, esta fue la presentación del fragmento del artículo de hoy. El fenómeno de la agresión es bastante complejo, por eso quise parcializarlo. Especialmente, la agresión reactiva es interesante pues es una reacción emocional y comportamental común (entiéndase: natural) en todos los seres humanos. El mensaje que nos deja Blair se basa en el aprendizaje: por un lado, las claves sociales del contexto orientan cómo se activan los sistemas subcorticales; con relativa rapidez el individuo necesita evaluar qué jerarquía tiene su interlocutor u oponente para dar una respuesta apropiada y garantizarse el éxito. De tal función se ocupa la corteza orbital frontal. Por otro lado, las expectativas no cumplidas generan el sentimiento de frustración que fácilmente activa la amígdala. Nuevamente aquí tiene un papel el aprendizaje al permitir identificar qué claves son placenteras y qué claves son de amenaza.


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