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miércoles, 27 de marzo de 2013

Amígdala: una discriminadora de emociones

En 2003, Michaela Siebert, Hans Markowitsch y Peter Bartel publicaron en Brain un estudio sobre la función de la amígdala en pacientes con una rara enfermedad que, precisamente, afecta ambas amígdalas: la enfermedad de Urbach-Wiethe. Los autores concluyeron que sus resultados sugieren que la amígdala humana influye sobre el procesamiento tanto de emociones negativas como de emociones positivas. Veamos cómo llegaron a tal conclusión.

Introducción
La amígdala es una estructura crítica para el procesamiento de estímulos biológicamente relevantes, en particular aquellos que señalizan el miedo. Sin embargo, su rol en el procesamiento de estímulos de valencia positiva es menos claro.

El síndrome de Urbach-Wiethe (UW) es una enfermedad autosómica recesiva muy rara que, entre otras cosas, produce calcificaciones bilaterales en los lóbulos temporales mediales anteriores, especialmente de las amígdalas, en el 50-75% de los casos.

Los estudios de neuroimagen han mostrado que la amígdala juega un papel central en el procesamiento de la memoria emocional. Los estudios con PET (siglas del inglés Positron Emission Tomography; tomografía por emisión de positrones) y con resonancia magnética funcional han identificado una correlación entre la activación de la amígdala y la memoria episódica para estímulos neutrales.

Objetivo
En el presente estudio, Siebert et al. estudiaron un grupo de nueve pacientes con síndrome de UW con lesiones bilaterales confirmadas en la amígdala y uno con lesión "probable". Los investigadores evaluaron la hipótesis de que el daño amigdalino bilateral deteriora el reconocimiento de expresiones faciales prototípicas, especialmente rostros temerosos, así como al reconocimiento de mezclas de emociones mostradas en una sola expresión facial. Además, los investigadores estudiaron si las lesiones amigdalinas bilaterales comprometían el reconocimiento [memoria] de material emocionalmente activador.

Método
En total participaron 10 pacientes con síndrome de Urbach-Wiethe, cuyos síntomas principales eran voz ronca y nódulos. Estos pacientes se compararon con 9 sujetos sanos (sudafricanos).

Para estudiar el procesamiento afectivo, a los sujetos se les mostró fotografías en blanco y negro de expresiones faciales a través de un computador: las fotos incluyeron 36 rostros emocionales y 3 rostros neutros, masculinos y femeninos. Los rostros expresaban una de las seis emociones básicas (temor, ira, sorpresa, asco, tristeza o alegría), aunque algunos rostros mostraban "mezclas de emociones". A los sujetos se les pidió calificar a los rostros de acuerdo con una emoción prototípica dada, en una escala de 0 a 5 (donde 0 significaba que el rostro no expresaba emoción para nada y 5 que el rostro expresaba muchísimo la emoción determinada) [En otras palabras, si el bloque era de "alegría", los sujetos debían decir "qué tanta" alegría expresaba ese rostro en particular].

Adicionalmente, a los participantes se les evaluó la memoria episódica para material emocional a través de la presentación de 30 figuras -a las cuales debían dar un juicio- y después de una hora tuvieron que reconocerlas entre 90 figuras.

Finalmente, Siebert et al. también evaluaron la "memoria de olores" a través de un test de asociación, en el cual seis olores (a naranja, a manzana, a limón, a canela, a menta y a vainilla) debían ser asociados con seis dibujos sin sentido (y no relacionados con el olor).

Sólo 9 pacientes (de los 10) tenían neuroimágenes: 8 tenían tomografía computarizada (TC) + SPECT (sigla del inglés Single Photon Emission Computerized Tomography) y un paciente tenía PET + TC.

Resultados
  • Reconocimiento de rostros con emociones prototípicas: Los pacientes dieron calificaciones más intensas -que los controles- en las expresiones de ira y tristeza; menos intensas en la calificación de la expresión del temor, la sorpresa y el asco y no hubo diferencia entre los grupos en la calificación de rostros felices.

  • Mezclas de varias emociones en una sola expresión facial: Los pacientes evaluaron el temor en las expresiones faciales de tristeza, así como la expresión de alegría en los rostros prototípicos de sorpresa como más intensos que lo que lo hicieron los sujetos de comparación.

  • Reconocimiento de fotos emocionalmente activadoras y neutrales: Los pacientes recordaron menos fotos (de ambas categorías), pero la diferencia fue más notoria en emociones negativas.
  • Los pacientes con UW aprendieron menos asociaciones olor-figura e hicieron menos reconocimientos.
  • Los datos neuro-radiológicos revelaron que el daño cerebral dominante fue una calcificación bilateral del complejo amigdalino que tendió a extenderse hacia los giros uncinado y parahipocampal.

Discusión
Siebert et al. afirman que, a diferencia de hallazgos previos, sus datos anatómicos indican que los pacientes con enfermedad de Urbach-Wiethe pueden tener daño cerebral más extenso y menos uniforme a lo largo de los sujetos.

Según los investigadores, los resultados del test de reconocimiento facial indican diferencias entre pacientes y sujetos de comparación para numerosos juicios emocionales. Específicamente, al menos para pacientes con Urbach-Wiethe, las lesiones amigdalinas no producen necesariamente un deterioro en el reconocimiento de emociones básicas tales como el temor y la ira. Posiblemente, según Siebert et al., o los pacientes usan estrategias cognitivas para compensar el déficit o bien el cerebro activa estructuras intactas aparte de la amígdala.

De acuerdo con sus hallazgos (de emociones mixtas), además, Siebert et al. afirman que la amígdala parece ser una estructura crítica, no sólo para diferenciar entre expresiones faciales emocionales relacionadas con la amenaza y el peligro, sino también para otras emociones negativas y aun para rostros alegres.

Por otra parte, la memorización de material emocionalmente activador estuvo altamente deteriorado en los pacientes, pero no los juicios de valencia [i.e., positivo o negativo]. Por eso, según los investigadores, sus resultados sugieren que la amígdala es una estructura "cuello de botella" [selectiva, exclusiva, limitada] para el procesamiento de la memoria emocional, y cuya activación no es crucial para el procesamiento de estímulos que difieren en su valencia emocional.

Finalmente, el hallazgo de un número limitado de asociaciones correctas olor-figura soporta la idea de que la amígdala se encuentra fuertemente implicada en los procesos de memoria emocional.

Conclusión
Los investigadores concluyen que un reconocimiento normal de rostros emocionales prototípicos puede ocurrir independientemente de la activación de la amígdala, mientras que el reconocimiento de similitudes [o diferencias] entre expresiones faciales (que expresan diferentes emociones, incluyendo emociones positivas) sí. Además, la amígdala parece ser necesaria para moderar la codificación de estímulos activadores como positivos o negativos.

Referencia:
Siebert, M., Markowitsch, H.J., & Bartel, P. (2003). Amygdala, affect and cognition: evidence from 10 patients with Urbach-Wiethe disease. Brain, 126. pp. 2627-2637.


Comentario
Bueno, este fue el resumen del artículo de hoy (ayer). Una enfermedad quizás poco conocida, la de Urbach-Wiethe, de la cual se valieron Siebert et al. para estudiar el rol de la amígdala en el reconocimiento e identificación emocional. Específicamente, ellos querían ayudar a clarificar un poco el papel de dicha estructura en el procesamiento de emociones positivas. 

Como vimos, varias cosas interesantes encontraron estos investigadores. Resumiendo: que el daño cerebral en pacientes con esta enfermedad no está restringido a la amígdala; que las lesiones en la amígdala no alteran fuertemente el reconocimiento de emociones básicas; que la amígdala parece ser importante para diferenciar entre emociones similares, tanto positivas como negativas; finalmente, que la amígdala es fundamental para la memoria emocional, pero no para reconocer la valencia emocional.

La belleza del estudio está en valerse de una condición "natural" como lo es una enfermedad que produce daño en la amígdala para, precisamente, estudiar el rol de la misma en el procesamiento emocional. Esta es la aproximación clásica de la neuropsicología.

¿En qué claves se basa la amígdala para generar ciertos patrones de activación ante ciertos estímulos? ¿A dónde envía la amígdala esa información? ¿Qué estadios de procesamiento sigue? Muchas preguntas nos van quedando al ir conociendo más de la amígdala...como vemos, ¡aún nos falta mucho por averiguar sobre ella! O, ¿alguien sabe estas respuestas?


¿Dudas, comentarios, sugerencias? ¡No dudes en compartirlos!

2 comentarios:

  1. ¿Existe algún estudio sobre el efecto en el comportamiento de personas a las cuales se le han extirpado las amígdalas?
    Ya que se sabe que recien en los últimos años ya no se extirpan con la facilidad con la cual los Médicos lo hacían décadas atras.

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    Respuestas
    1. ¡Hola Carlos! Gracias por tu visita y tu comentario. Acceder a las amígdalas en el cerebro es bastante difícil, pues quedan en la parte medial de los lóbulos temporales, cerca de los hipocampos. No conocemos reportes de este tipo de procedimientos. Lo que sí se hacía (por allá por la década de los 50) eran lobotomías frontales. Ese tipo de procedimientos, por supuesto, generó muchos dilemas éticos. Saludos :)

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