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viernes, 15 de marzo de 2013

El papel del cortisol y la testosterona en la agresión social: segunda parte

Ayer comenzamos una "historia" que contaron Terburg et al. en 2009 acerca de la relación entre testosterona y cortisol en los comportamientos socialmente agresivos. Aquí tenemos la segunda parte de esa interesante revisión.

El modelo de triple balance de la emoción
Este modelo, propuesto por Van Honk y Schutter (2006) combina cuatro modelos existentes de psicopatía y agresión:
(1) El modelo de bajo temor de Lykken (1957), que propone que los psicópatas muestran menos evitación pasiva, lo cual es un resultado de pobre condicionamiento aversivo
(2) La hipótesis del marcador somático de Damasio (1994), la cual es un modelo de aprendizaje emocional que ocurre después de que sensaciones (marcadores somáticos) con valencia (in)consciente son asociadas a ciertos estímulos o situaciones; 
(3) El modelo de psicopatía de desequilibrio motivacional (BIS-BAS) de Arnett (1997). De (2) y (3) se infiere un aprendizaje emocional defectuoso en la psicopatía: las tendencias motivacionales de aproximación (BAS) o evitación (BIS) pueden ser vistas como marcadores somáticos. Cuando estos están fuera de equilibrio por la influencia del cortisol y la testosterona, el aprendizaje emocional se altera.
(4) El modelo de mecanismo de inhibición de la violencia de Blair (1995, 2003), según el cual las expresiones de temor y tristeza son claves que activan un mecanismo de inhibición de la violencia y hacen que el individuo frene las acciones que puedan infligir daño al otro. En los psicópatas, entonces, este mecanismo parece estar defectuoso (incluyendo la interacción entre la amígdala y la corteza orbitofrontal).

Según Terburg et al., a partir de la integración de esos cuatro modelos, el modelo de triple balance de la emoción (Van Honk & Schutter, 2006) distingue tres desequilibrios del procesamiento emocional en los psicópatas, mediados por la testosterona y el cortisol. Esencialmente, este es un modelo con dos niveles: (1) el sub-cortical para el procesamiento motivacional básico y (2) el cortical para el procesamiento cognitivo y la percepción consciente de las emociones. Ambos niveles, así como la comunicación entre ambos, pueden estar desequilibrados:

1- El nivel sub-cortical puede encontrarse desequilibrado --> resulta en un desequilibrio entre la sensibilidad a la recompensa y la sensibilidad al castigo, lo cual estaría mediado por el equilibrio entre los ejes HPA (cortisol) y HPG (testosterona).
2- La comunicación entre las áreas sub-corticales y corticales puede encontrarse desequilibrada --> según el modelo, dicen Terburg et al., la comunicación entre la amígdala (sub-cortical) y la corteza prefrontal (CPF) órbitomedial (cortical) se necesita para el control de las tendencias motivacionales y para proveer una base emocional a la toma (cognitiva) de decisiones. La fuerza de esta comunicación también está mediada por el cortisol (más comunicación) y la testosterona (menos comunicación).
3- El nivel cortical también puede estar desequilibrado --> más actividad del hemisferio derecho en la CPF está asociada con más comportamiento temeroso y con niveles más altos de cortisol (Tops et al., 2005) y más actividad del lado izquierdo con la motivación de aproximación y el enojo (Harmon-Jones, 2003).

Terburg et al. afirman que la razón (o relación) testosterona/cortisol hace el modelo aplicable a ambas formas de agresión: instrumental y agresiva. Terburg et al. recuerdan que se puede hacer una distinción entre agresión instrumental o premeditada y agresión reactiva o impulsiva; la primera tipifica el comportamiento agresivo en psicópatas primarios y es relativamente rara, mientras que la segunda es típica de individuos con psicopatía secundaria y trastorno de personalidad antisocial y es mucho más común (Blair, 2004).

La pérdida de comunicación entre sistemas sub-corticales y corticales, continúan Terburg et al., pueden dar paso a ambos tipos de agresión:
A) La información emocional no puede alcanzar la corteza y, en consecuencia, la corteza no puede controlar las tendencias motivacionales sub-corticales. La toma de decisiones (cognitiva) estará basada, entonces, en menos información emocional y será "fría" y sin empatía --> Agresión instrumental, premeditada.
B) La urgencia agresiva desde el sistema de motivación sub-cortical no puede ser "revertida" por el control cognitivo y, entonces, será ejecutada con mayor frecuencia --> Agresión reactiva o impulsiva.

Adicionalmente a "2", la impulsividad está mediada por la serotonina (Siever, 2008), de tal suerte que la baja transmisión serotoninérgica cambia la balanza hacia un comportamiento más impulsivo. En el contexto de este modelo, la baja transmisión serotoninérgica facilita la señalización agresiva de abajo-arriba que viene desde la sub-corteza.

Atención, expresiones faciales y agresión social
Las expresiones faciales juegan un papel muy importante en el comportamiento social humano. Por ejemplo, las expresiones faciales de ira o de temor son señales sociales que se relacionan con la amenaza.

La tarea emocional de Stroop es una tarea que mide los sesgos atencionales a través del paradigma de Stroop (Stroop, 1935). Un estímulo emocional -en este caso una expresión facial- es presentado y el sujeto tiene que nombrar el color (de la foto). El valor afectivo del estímulo interfiere con esto y, por tanto, la denominación del color se lentifica. Tanto en hombres como en mujeres se ha encontrado una correlación positiva entre los niveles basales de testosterona medidos en saliva y la interferencia atencional por expresiones faciales de enojo (Van Honk, 1999). En cambio, el efecto de la testosterona sobre la atención a rostros temerosos es opuesta; específicamente, la interferencia atencional que normalmente ocasionan los rostros temerosos desaparece después de la administración de testosterona a mujeres (Van Honk, Peper, & Schutter, 2005).

En el comportamiento evitativo y el cortisol, por otro lado, la relación entre la atención y las expresiones faciales es diferente. La ansiedad social y los altos niveles basales de cortisol (medidos en saliva) se relacionan con el alejamiento de la atención de los rostros enojados (Putman et al., 2004; Van Honk et al., 1998).

Emoción cortical, expresiones faciales y agresión social
La percepción consciente de las expresiones faciales puede medirse con la tarea de reconocimiento emocional desarrollada por Montagne (2005), la cual contiene expresiones faciales en movimiento de intensidades afectivas variables (20-100%). Con esta tarea, Montagne et al. (2005) mostraron que sujetos sanos con una baja razón BIS a BAS -lo cual es signo de rasgos de personalidad psicopática- se desempeñaron relativamente mal en el reconocimiento del miedo. Adicionalmente, Van Honk y Schutter (2007) mostraron que cuando los niveles de testosterona de mujeres jóvenes se elevaron aproximadamente hasta el nivel de los hombres, su desempeño en el reconocimiento de emociones de amenaza, asco, temor y, especialmente, ira, se disminuyó.

Como lo explican Terburg et al., bajo la influencia de la testosterona las instancias prevalentes son la dominancia y la motivación de aproximación. Además, bajo la influencia de la testosterona la dominancia (ira) y la sumisión (temor) no son reconocidas en otras personas, aunque la atención sí se dirige a dichas claves. Eso hace al comportamiento agresivo muy probable en situaciones provocativas; una causa de lo cual sería la disminución en la comunicación entre los sistemas emocionales sub-corticales y corticales bajo la influencia de altos niveles de testosterona. Esta pérdida de la comunicación también se puede interpretar a partir de la ausencia de sincronización entre la actividad electroencefalográfica delta (sistemas motivacionales) y la beta (sistemas cognitivos).

Terburg et al. afirman que, teniendo en cuenta que la testosterona disminuye el apareamiento de la comunicación cortical y sub-cortical (Schutter & Van Honk, 2004), puede argumentarse que mientras la activación del circuito neuronal para la percepción de la amenaza es más fuerte bajo la influencia de alta testosterona y bajo cortisol, la comunicación entre la corteza orbitofrontal y las áreas sub-corticales es menos eficiente bajo estas circunstancias y las tendencias comportamentales son menos moduladas corticalmente. Así, bajo condiciones de alta testosterona / bajo cortisol, las expresiones faciales de enojo son atendidas más y la motivación de confrontación facilitada más, mientras que estas tendencias son menos moduladas por procesos cognitivos superiores.

Conclusiones

  • La razón testosterona / cortisol es un marcador hormonal del comportamiento agresivo.
  • El equilibrio biológico de los ejes HPG y HPA -y sus productos finales testosterona y cortisol- también es observado en un equilibrio psicológico de la inhibición y activación comportamentales (BIS/BAS) y la motivación de aproximación/evitación. Estos equilibrios psicológicos están ligados al hipotálamo y la amígdala y al rol de la amígdala en la atención a la amenaza (primer nivel del modelo de equilibrio triple de la emoción).
  • Circuito neural para la percepción de expresiones faciales de enojo: amígdala, hipotálamo y tallo cerebral (sub-corticales), los cuales proyectan a la corteza órbito-frontal. La comunicación entre estas áreas sub-corticales y corticales (segundo equilibrio) es necesaria para la percepción consciente de la emoción y para la reversión de la respuesta cognitiva sobre la motivación de aproximación o evitación.
  • El segundo balance también está mediado por la testosterona (menos comunicación; reconocimiento menos exacto de emociones de amenaza; menos inhibición de la instancia de aproximación) y el cortisol (más comunicación; mejor reconocimiento de la amenaza; mayor control cognitivo de las motivaciones).
  • Una alta razón testosterona / cortisol resulta en una menor experimentación del temor en el nivel cortical (tercer balance), lo cual se asocia con una activación disminuida en la corteza prefrontal derecha. En el comportamiento estos desequilibrios resultan en: mayor atención a la ira o a claves que evocan confrontación --> más tendencias motivacionales a confrontar estas amenazas --> menor reversión de tendencias agresivas por parte del sistema cognitivo --> percepción consciente menos precisa de las expresiones faciales de dominancia y sumisión --> experiencia de menos temor --> Todo lo cual deja a un individuo con una personalidad dominante, incapaz de empatizar con otros individuos, con bajo temor y ansiedad y propenso a comportamiento agresivo.
Referencia:
Terburg, D., Morgan, B., van Honk, J. (2009). The testosterone-cortisol ratio: A hormonal marker for proneness to social aggression. International Journal of Law and Psychiatry, 32 (4). pp. 216-223.


Comentario
Bien, con esta entrada damos por terminada la presentación de este artículo de revisión. El mensaje principal es la importancia de la relación alta testosterona / bajo cortisol como predictor de comportamientos agresivos. Los mecanismos que subyacen tal explicación podrían estar en el desequilibrio en tres niveles: subcortical (amígdala), cortical (corteza orbitofrontal) o comunicación entre ambos. Al final de su artículo, los autores aclaran que dicho modelo de balance triple fue desarrollado para explicar explícitamente la psicopatía y no la personalidad antisocial o la agresión social per se, a pesar de que el modelo ofrezca respuesta en estos dos últimos eventos.

De acuerdo con estudios experimentales con administración exógena de testosterona, el papel de ésta sobre el funcionamiento cerebral y sobre el comportamiento agresivo se muestra causal. De ahí que sea fundamental controlar su influencia sobre la actividad cerebral y el comportamiento cuando se lleven a cabo estudios de comportamiento social o de agresión.

Una pregunta que me queda con esta revisión es ¿está determinada genéticamente o se desarrolla en los primeros años esta razón "testosterona / cortisol"? ¿Es inalterable, entonces, a largo plazo?


¿Qué preguntas (o ideas) les deja a ustedes este artículo?

1 comentario:

  1. POR FAVOR COMENTE LA RELACION INVERSA, ES DECIR ALTO CORTISOL Y BAJA TESTOSTERONA

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